lunes, 14 de octubre de 2013

EL SISTEMA EDUCATIVO ES ANACRÓNICO



Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca llegarás a nada original.
Ken Robinson

Ken Robinson:
Mi experiencia es que la mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados. Son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Con el tiempo, se han vuelto cada vez más limitados. En todas partes del mundo hay intentos de reformar la educación, y uno de los grandes mantras es que hay que elevar los estándares. Y me hace gracia, porque ¡por supuesto que deberíamos mejorarlos siempre! ¡pero no sirve de nada aumentarlos si están equivocados! Por ejemplo, en la mayoría de sistemas, se insiste mucho en elevar los estándares de matemáticas y de lengua, que por supuesto son muy importantes, ¡pero no son lo único que cuenta en la educación! Las disciplinas artísticas cuentan, las humanidades cuentan, la educación física también…

Eduardo Punset:
Me gustaría saber si es cierto que ha habido tantos cambios turbulentos, que ha surgido una disparidad, o una gran brecha, entre la educación, por un lado, y las necesidades individuales de las personas, por otro. ¿Cuáles son estos cambios?
 
Ken Robinson:
Pues creo que hay varios. Si nos planteamos cuál es el propósito de la educación, los políticos a menudo hablan de volver a lo esencial, a lo básico. Y creo que hay que hacerlo, ¡pero primero tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué es lo esencial! En mi opinión, la educación, desde la guardería hasta la formación de adultos, tiene en líneas generales tres objetivos, o por lo menos debería tenerlos. Uno de ellos es económico. Es innegable que una de las grandes expectativas que tenemos sobre la educación es que, si alguien tiene estudios, estará en mejor posición para conseguir un trabajo, y la economía se beneficiará. Por eso invertimos tanto dinero en la educación.

Eduardo Punset:
Y ahora no es así.

Ken Robinson:
¡El problema es que las economías del mundo han cambiado diametralmente en los últimos 50 años! El mundo cada vez está más dominado por los sistemas de información, estamos inmersos en una economía de servicios y la industria se ha trasladado fuera de Europa: ahora mismo se ubica mucho más en Asia. Por consiguiente, económicamente, el mundo de ahora no tiene nada que ver con el mundo en el que tú y yo crecimos. La revolución industrial forjó nuestro mundo, pero también fraguó nuestros sistemas educativos: ¡tenemos un sistema de educación industrial! Es un modelo de la educación basado en la producción.
El segundo gran reto educativo es de índole cultural: una de las cosas que esperamos de la educación es que ayude a las personas a comprender el mundo que les rodea y a desarrollar un sentimiento de identidad cultural, una idea sobre su lugar en el mundo.

Eduardo Punset:
Sí.

Ken Robinson:
Si analizamos los sistemas educativos de todos los países… en España no hay duda de que esa expectativa está presente en el sistema de enseñanza: se pretende ayudar a los alumnos a conocer mejor la cultura española, y lo mismo sucede en el resto del mundo. Es una gran expectativa de la educación. El problema es que el mundo también se ha transformado culturalmente en los últimos 50 años. No tiene nada que ver con el mundo en el que crecimos: cada vez es más interdependiente, más complejo, y también más peligroso culturalmente en algunos aspectos, más intolerante en ciertas cosas…
El tercer gran objetivo de la educación es personal: lo saben los que tienen hijos pero también cualquiera que esté vivo: una de las cosas que esperamos de la educación es que nos ayude a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos; que nos ayude a descubrir nuestros talentos, nuestras destrezas.
Y creo que la educación ha fracasado estrepitosamente en ese sentido, puesto que muchos acaban sus estudios sin descubrir lo que se les da bien, sin averiguar jamás sus talentos. ¡Muchos pasan por la escuela y llegan a la conclusión de que carecen de cualquier talento! Y esto sucede porque, en el fondo, tenemos una visión de las aptitudes muy limitada. También ha habido cambios en ese sentido…
Vemos pues que hay cambios en nuestra noción de inteligencia, pero también en la cultura, que ha cambiado y se ha complicado, por no hablar de hasta qué punto se ha revolucionado econonómicamente el mundo.

Eduardo Punset:
Por tanto, tenemos pues tres grandes cambios que probablemente explican esta ansiedad que surge de la disparidad entre el mundo educativo y las necesidades económicas, culturales e individuales.
Creo que fuiste uno de los primeros del sector educativo en hablar de la desafortunada división entre ciencias, y la cultura y las artes. Y es curioso, porque nosotros, cuando preparamos programas científicos, a menudo tenemos que enfrentarnos a un dilema, nos planteamos que un tema no encaja bien en lo que los científicos denominarían temática científica, así que es mejor descartarlo. Pero tú afirmas que, …

BINTA Y LA GRAN IDEA

Binta y su padre, un humilde pescador que, preocupado por el progreso de la humanidad, está empeñado en llevar a cabo algo que se le ha ocurrido.
Dirigido por Javier Fesser, y nominado en 2007 al Óscar por mejor cortometraje de ficción; muestra la necesidad de una educación para las niñas del Tercer mundo. 
El cortometraje forma parte de la película En el Mundo a cada rato , donde cinco directores muestran su propia visión sobre las distintas realidades que afectan a la infancia y por las que UNICEF trabaja en todo el mundo: la educación de las niñas, el desarrollo integrado en la primera infancia, la inmunización, la lucha contra el VIH/SIDA y la lucha contra la violencia, la explotación y la discriminación. Son cinco historias rodadas en distintos países del mundo y cuyos protagonistas son los niños:
1. "El secreto mejor guardado", dirigida por Patricia Ferreira y rodada en India.
2. "La vida efímera", dirigida por Pere Joan Ventura y rodada en Guinea Ecuatorial.
3. "Las siete alcantarillas", dirigida por Chus Gutiérrez y rodada en Argentina.
4. "Hijas de Belén", dirigida por Javier Corcuera y rodada en Perú.
5. "Binta y la gran idea", dirigida por Javier Fesser y rodada en Senegal.


jueves, 18 de julio de 2013

INUTILIDADES



Por: José Fernando Isaza

Conocer el valor del número pi, la razón entre la longitud de una circunferencia y su diámetro, ha sido un reto constante de la matemática.

Hoy, gracias a las computadoras de alta velocidad y a sofisticadas series desarrolladas por un matemático iluminado, Ramanujan, es posible contestar preguntas tan inútiles como cuál es el dígito que ocupa la posición un millón después de la coma del número pi.

Los griegos propusieron el problema de la cuadratura del círculo, que no es construir un círculo cuadrado ni otra estupidez semejante. Consiste en demostrar si es posible o no, con regla y compás, construir un cuadrado con área igual al círculo. Sólo en 1873, C. Hermite demostró que no es posible. La razón es que pi no es solución de ninguna ecuación polinómica, es un número trascendente, no construible con regla y compás. Con el nivel de exactitud que se quiera es posible construir un cuadrado de área “casi” igual a la de un círculo.

En la época de los faraones los egipcios estimaban el valor de pi como 355/113 = 3,141592… que coincide en siete cifras con el real valor de pi. Aproximación más que suficiente para realizar cualquier obra. Los babilonios usaban 25/8 = 3,125 como valor de pi, una aproximación menos buena que la de los egipcios. Textos escolares de la Edad Media sugerían usar 22/7 = 3,1428 para cálculos rápidos.

Un papiro de 1650 a.C. ofrecía la siguiente receta para cuadrar el círculo: el lado del cuadrado debe ser 8/9 del diámetro del círculo, el valor implícito de pi sería 3,16.

En la Antigüedad se mezclaban la numerología, la geometría, la superstición y la religión. No es de extrañar que se busque en los textos sagrados el valor de pi. En los Vedas, utilizando algo de imaginación se atribuye al número 0,318 el nombre de Dios y por alguna razón, no totalmente explícita, el valor pi es el inverso de lo que llamaríamos el número divino 1/0,318 = 3,145, una regular aproximación, mejor que la decretada en 1897 por la asamblea de Indiana: pi = 3,2. Un experto en la interpretación de los libros de los Vedas, Krishna Tirhaji (1884-1860) afirmó que en dichos textos el valor pi tiene 30 decimales.

El texto sagrado que tiene el campeonato de la peor aproximación de pi es la Biblia. Afortunadamente en la traducción de la Biblia del Peregrino las dimensiones del templo y del palacio de Salomón están en el sistema métrico; no es necesario saber cuánto es un codo antiguo y uno moderno, es decir de la época en que fue escrito el libro. En el libro de los Reyes, Construcción del Templo, las medidas son 30 metros de largo, 10 de ancho y 15 de alto. En los versículos que describen los trabajos de la construcción del templo se lee: “Hizo también un depósito de metal fundido; medía cinco metros de diámetro era todo redondo, de dos metros y medio de alto y quince de perímetro medidos a cordel”. El valor que se deduce de pi, 15/5 = 3, es francamente decepcionante. Sólo coincide una cifra. Todo esto a pesar de que, como se mencionó atrás, en civilizaciones anteriores lo habían calculado con cinco y más cifras significativas.

Hoy no es posible responder preguntas como: ¿es pi un número normal? Es decir, todos los dígitos del 0 al 9 tienen igual probabilidad de aparecer en su desarrollo decimal.

Periódicamente se anuncia otro hito en el cálculo de los primeros dos o tres millones de las cifras de pi. ¿Para qué? Para nada. Por el honor del espíritu humano, diría Laplace.